Manta de yoga

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¿Para qué sirve la manta de yoga?

Uno de los usos que se le da a una manta de yoga es cubrir el cuerpo durante la sesión de relajación. Luego de la práctica de yoga, es necesario relajar el cuerpo y durante la “savasana”, y en esta postura de relajación se puede tener frío. Evitando la relajación completa del cuerpo.

Usando una manta de yoga se mantiene una temperatura corporal cálida. Se usa generalmente en la zona abdominal, a la altura del estómago.

Otro uso muy común de este objeto es utilizarlo como un complemento para lograr una determinada altura. La diferencia que existe entre el cuello y el hombro, puede ser suplantado por la manta enrollada.

De esta manera podremos enfocarnos mejor en la asana y relajar nuestro cuello. También nos brinda calor en las articulaciones y huesos aumentando el confort al realizar la asana o postura de yoga.

Es realmente útil en la práctica de algunas asanas para evitar lesiones y mejorar la postura. Principalmente cuando somos principiantes practicando sarvangasana, halasana, hasanas parighasana, anjaneyasana, virasana, prasarita padottanasana y paschimottanasana.

¿Qué tengo que tener en cuenta al momento de elegir una manta de yoga?

Es preferible que la manta sea liviana, de lo contrario puede provocarnos mucho calor y no es el efecto deseado. Tampoco debe ser muy fina porque no lograría calentar adecuadamente el cuerpo.

En cuanto a textura cuánto más suave mejor. Así que es preferible adquirir una manta de algodón orgánico, acrílico reciclado o una mezcla de ambos materiales.

Otra característica que debe cumplir es ser flexible para enrollarla sobre sí misma y utilizarla como un tubo, lo que sería dificultoso si la manta es gruesa.

El peso de la manta la tenemos que adicionar a la esterilla. Por lo tanto, cuánto más liviana mejor. De 1 a 2 kilos, es suficiente.